jueves, 14 de marzo de 2013

ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR. SE CUMPLEN 182 AÑOS DE LA MUERTE DEL PADRE DE LA PATRIA.



El 17 de Diciembre, se recuerda la muerte del libertador Simón Bolívar, militar destacado de la Emancipación Americana frente al imperio español. Contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.

Simón Bolívar es sinónimo de gloria, 182 años después de su último suspiro, aquel caraqueño rebelde que decidió enfrentar a un imperio colonizador está más vivo que nunca en la voz de un pueblo que lo nombra y que cultiva cada uno de esos pensamientos emancipadores que desarrolló a lo largo de su vida.

Simón Bolívar llegó a Santa Marta el 01 de diciembre de 1830 en estado de postración tras una penosa travesía por el río Magdalena desde Bogotá y a pesar del buen clima y las atenciones recibidas, su salud empeoró a los pocos días, teniendo algunos momentos de lucidez que le permitieron dictar su testamento y su Última proclama, donde un Bolívar gravemente enfermo clamó porque su muerte por lo menos permitiera la consolidación de la unión y la desaparición de los partidos.
           

Bolívar fue un hombre que se entregó a los ideales en los que creía. Incluso en su lecho de muerte, nunca olvidó a su pueblo: “¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”, dijo aquel fatídico 17 de diciembre de 1830, en Santa Marta, Colombia.


Esa devoción por la integración del continente lo llevó a participar de forma decisiva en la lucha armada por la independencia política de los territorios que en la actualidad corresponden a Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Allí rompió las cadenas de un Imperio Español que saqueó a su antojo estas latitudes durante más de 300 años.

Finalmente El Libertador Simón Bolívar fallece el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad. A la una y tres minutos de la tarde murió el sol de Colombia, según rezó el comunicado oficial. Los despojos mortales del Libertador recibieron cristiana sepultura en el altar mayor de la suntuosa Catedral Basílica de Santa Marta, y en ese sagrado recinto moraron apaciblemente, hasta diciembre de 1842, cuando fueron trasladados a su país de origen Venezuela, cumpliéndose así el mandato de su testamento.
           
INVENCIBLE

A diferencia de otros reconocidos estrategas militares de la historia (Napoleón y Alejandro Magno), el Padre de la Patria nunca alzó su mano con la intención de conquistar otras tierras. Siempre enarboló su espada en nombre de la libertad del continente y se dedicó a impulsar el desarrollo endógeno de sus pueblos.

INVESTIGACIÓN PATRIÓTICA

Por mucho tiempo, la imagen que tenía el mundo de Bolívar fue la plasmada en los lienzos de artistas plásticos de la época. No obstante, el Gobierno Bolivariano, encabezado por el presidente Hugo Chávez, impulsó una investigación científica para determinar, en principio, la causa de muerte del Libertador.

Con ese objetivo, a mediados de 2010, fueron exhumados los restos del Padre de la Patria, en un procedimiento que se prolongó por más de 19 horas.

Esa acción histórica permitió que, dos años después, en la celebración del 229° aniversario de su natalicio, el presidente Chávez develara una imagen del rostro de Bolívar, trazada gracias a una reconstrucción facial científica, llevada a cabo por especialistas en la materia.

Además, se conoció que el Padre de la Patria falleció de una enfermedad respiratoria crónica, que se agravó por una infección. Se determinó que, probablemente, el mal estado de ánimo del prócer en aquel momento –causado por el desmembramiento de la Gran Colombia, el asesinato de Antonio José de Sucre y las traiciones de algunos de sus compatriotas– aceleró el padecimiento y lo llevó más rápido a la muerte.

En definitiva, Bolívar es un faro de refulgente luz que, 182 años después de su muerte, aún brilla en los corazones de quienes aman la libertad y la justicia.

NATALICIO DEL MAESTRO ANDRÉS BELLO




Andrés de Jesús María y José Bello López fue un poeta, filólogo, educador y jurista venezolano nacido el 29 de noviembre de 1781 en Caracas y fallecido el 15 de octubre de 1865 en Santiago de Chile. Se le considera uno de los humanistas más importantes de América, siendo su obra parte importante de la cultura hispana.
Su formación cultural se vio influenciada por el hecho de haber sido educado por sacerdotes y enciclopedistas; así como el arquitecto Alejandro Humboltd, quien se convertiría en su mejor amigo.

 Para comprender su talento, se puede decir que impartió lecciones gratuitas a Bolívar de Geografía, aunque él era dos años menor que Bello. Bello fue maestro del Libertador, Simón Bolívar, con quien viajó a Londres en 1810 junto a Luis López Méndez en la misión para asegurar apoyo británico en la independencia de Venezuela. La misión fue un fracaso y Bello no regresó a Caracas.

 En 1829 finalmente se trasladó a Chile, donde desarrolló gran parte de su obra. Bello obtuvo la nacionalidad chilena en 1832), fue senador por Santiago 1837 y 1864 y desde 1842 hasta su muerte el primer rector de la Universidad de Chile. 

Entre sus obras están la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, los Principios del derecho de jentes, el Código Civil de Chile, la Silva a la agricultura de la zona tórrida y Resumen de la historia de Venezuela.

Sus poemas más profundos lo publicaron en las revistas que editó en Londres; y desde sus primeros versos se advierte la influencia de Virgilio; así como la orientación neoclásica, la cual no abandonaría a pesar de algunas chispas de romanticismo. 

Su amor a la poesía y a la agricultura motivó los corazones que gritaron la independencia del imperio español.

Entre los poemas más importantes del romanticismo que este ilustre maestro tradujo al español podemos encontrar: La “Piere Pour Tous” de Víctor Hugol; la cual tituló Oración para Todos, publicada en el año de 1830. Muchos afirman que este poema no es una traducción, sino por el contrario, una adaptación superior a lo original. 

Otras de sus grandes obras fue la reconstrucción del “Poema del Cid”, la cual nos presenta manteniendo el tono europeo pero con total sencillez y elegancia espiritual.

Una de sus obras con trascendencia política, “Los Principios de Derechos de Gentes”, realizada en 1847, donde nos presenta al jurista capaz de desempeñarse en la política internacional dio mucho que hablar para la época.

Otros de los aspectos más importantes que hay que destacar de Bello, fue el hecho que en 1851, la Real Academia Española de la Lengua lo nombró Miembro Honorario. 

Así mismo, Hispano América lo considera un guerrero de la independencia intelectual de América Latina. Aún hoy, el sistema de enseñanza de la lengua propuesto por Bello hace 170 años sigue en vigencia y se considera uno de los mejores del Mundo. 

Murió en Santiago de Chile en el año de 1865 por muerte natural.

21 DE NOVIEMBRE: CONMEMORACIÓN DE LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO Y DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO




Cada 21 de noviembre se conmemora la fecha en la que la Organización de Naciones Unidas aprobó la declaración de los Derechos del Niño 1959 y la convención sobre los Derechos del niño en 1989, con el propósito de velar por el bienestar de los infantes en todo el mundo.

En muchos países, esta fecha equivale al Día del niño, a diferencia de Venezuela que se celebra el tercer domingo de julio de cada año.

Estos derechos se basan en cuatro principios fundamentales: la no discriminación; el interés superior del niño como consideración primordial en los asuntos que les afectan; los derechos a la vida, la supervivencia y el desarrollo; y el respeto por las opiniones de los niños.

Según la Unicef, la Convención destaca la obligación de los gobiernos de hacer todo lo posible para lograr que se cumplan estos derechos, y reconoce la función especial de los padres y madres en la crianza de sus hijos. Sin embargo, también reconoce que los derechos están muy lejos de ser garantizados.

“Es inaceptable que los niños sigan muriendo por causas que se pueden evitar, como la neumonía, el paludismo, el sarampión y la desnutrición (…) Muchos de los niños del mundo no verán el interior del aula de una escuela, y millones carecen de protección contra la violencia, el abuso, la explotación, la discriminación y el abandono”, dijo Ann Veneman, directora ejecutiva de la Unicef, en la última convención.

Esta convención es respaldada por 193 países, donde deciden comprometerse con el conjunto de derechos que articula el tratado internacional de la convención, tales como el derecho a una identidad, a un nombre y una nacionalidad, el derecho a la educación, y los derechos a disfrutar del mayor nivel posible de salud y a recibir protección contra el abuso y la explotación.

Esta fecha se ha convertido en el día universal de los niños y niñas. En Venezuela, por el contrario, se celebra cada 17 de julio.

GENERAL RAFAEL URDANETA: EL GRAN HOMBRE ESTRATEGA DE COMBATE. 24 DE OCTUBRE: 224 AÑOS DE SU NATALICIO.



  El 24 de octubre de 2012 se conmemoraron  224 años del natalicio de nuestro prócer y uno de los más grandes bolivarianos de la historia, el general Rafael Urdaneta.
 
Rafael José Urdaneta Farías nació en Maracaibo, estado Zulia (Capitanía General de Venezuela, entidad administrativa del Imperio Español; actual Venezuela) un 24 de octubre de 1788 - y muere en París, Francia, un 23 de agosto de 1845). Militar y político venezolano, prócer de la Independencia de Venezuela y último presidente de la Gran Colombia.

Hijo de Miguel Jerónimo Urdaneta y Troconis y de María Alejandrina Farías. Fue una de las más interesantes y grandes figuras de nuestra historia, de los pocos capaces de comprender el valor histórico real de la concepción bolivariana, ya que, era enemigo de la anarquía y veía con horror los caminos seguidos por quienes desmembraron a Colombia.

Estudió en Maracaibo Latín y filosofía. A los 12 años es enviado a Bogotá con un tío, quien le da trabajo.

Fue uno de los más leales a Bolívar. En 1828, desde la secretaría de Guerra, le tocó juzgar a los asesinos de septiembre, que atentaron contra Bolívar.

A los 22 años se une al movimiento revolucionario independentista en Santa Fe de Bogotá, Colombia, lugar donde luego sería ascendido a Capitán por su destacada participación en la batalla del Bajo Palacé. Años más tarde, se incorpora al conjunto de oficiales comandados bajo el entonces brigadier Simón Bolívar, que planeaban invadir Venezuela en la denominada Campaña Admirable, exitoso plan que junto a la primera Batalla de Carabobo, entre otras, permitió a Urdaneta el ascenso a General de División en enero de 1815.

En 1821, liberó a la provincia de Coro y continuó hasta San Carlos, donde Bolívar, ya compañero de lucha, preparaba una concentración de fuerzas para en Carabobo vencer al ejército realista y sacarlo definitivamente de Venezuela. A partir de allí, ejerció cargos como Presidente del Senado de Colombia, Intendente del Departamento del Zulia, jefe en la cartera de Marina y Guerra y en la máxima magistratura de Colombia, hasta que el 28 de abril de 1831, abandona Nueva Granada y se traslada a Curazao. A los 49 años de edad es nombrado Secretario de Guerra, cargo que desempeñó hasta 1839.

En 1842, lo nombran Gobernador de la provincia de Guayana, y en delicada misión, en su condición de presidente de la Sociedad Bolivariana; tuvo después la honra, justa y merecida por más de un título, de comandar las tropas durante la traída de las cenizas de El Libertador, vistiendo entonces uniforme militar por última vez.

Hay que destacar que el general Rafael Urdaneta siempre honró su amistad y fidelidad a El Libertador en sus acciones.

En 1843, durante el Gobierno de Soublette, volvió a la cartera de Guerra y Marina, donde permaneció hasta su muerte. En 1845 partió para España con la investidura de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario ante el gobierno de aquel Estado, con el encargo especial de canjear las ratificaciones del Tratado de Reconocimiento, de Paz y Amistad, celebrado en Madrid el 30 de marzo de ese año y aprobado por las cámaras del Congreso de Venezuela.

Durante el viaje, hizo escala en Londres y allí se sometió a un examen médico, pues sus viejas dolencias de la vejiga habían hecho crisis. Los facultativos le indicaron la necesidad de una intervención quirúrgica; pero Urdaneta, deseoso de llevar a feliz término la comisión que le condujo a Europa, aplazó el tratamiento y partió para París. Al llegar a esta ciudad se agravó, y antes de su muerte se le insinúo la conveniencia de hacer el testamento, a lo que respondió: “Solo tengo y dejo, una viuda y once hijos en la mayor pobreza”. Su viuda Doña Dolores Vargas París, con quien se caso en 1822, y sus hijos, ocho varones y tres hembras (Rafael, Luciano, Octavio, Adolfo, Eleazar, Neptalí, Amenodoro, Susana, Rosa, Dolores y Rodolfo).

Poco antes de morir, ordena a sus hijos Rafael y Luciano que lo acompañan en el supremo trance, devolver al Gobierno de Venezuela los sueldos que le habían sido avanzados por el trabajo diplomático que ya no podía cumplir. (Luego se encargaría Fermín Toro de terminar esta encomienda).

El General en Jefe Rafael José Urdaneta, falleció en París, el 23 de agosto de 1.845. Su hijo mayor en carta a Soublette, el 30 de agosto de 1845 dice: “Mi padre deja a una larga y desgraciada familia, sumida en la orfandad, en la miseria, en la mayor desesperación”. Su desaparición fue doblemente infausta, porque era el candidato de todos los partidos para el próximo periodo presidencial, lo que hubiera evitado grandes males a la Patria. Rafael Urdaneta, reunió todas las virtudes de un gran militar: Valor temerario, constancia, decisión, serenidad, y fue entre los tenientes de Bolívar, junto con Sucre, el de más conocimientos estratégicos.

Urdaneta fue el General que con excepción de Bolívar recorrió más el territorio nacional, con las armas de la República. Luchó en 26 batallas y fue calificado como “un genio y el más sereno de sus generales” por el propio Bolívar. Sus restos, descansan hoy en el Panteón Nacional de Venezuela.

Fue, un hombre de principios y de firmes resoluciones.

La lealtad y la honestidad,  fueron los más grandes valores de este héroe y un ejemplo para las juventudes: “Todos los venezolanos debemos ser como este hombre revolucionario, que hasta en su último momento dio la vida por la patria”.